Autor: César Aira Cuenta un año en la vida interior y exterior de un introvertido niño de seis años llamado César que se ve a sí mismo como una niña pero al que se refieren los demás como un chico. En el comienzo de la novela, su familia se muda a una ciudad más grande, Rosario, donde su padre lo lleva a tomar un prometido helado. El niño se horroriza ante el sabor de su helado de frutilla, lo que decepciona al padre. Este insiste, infructuosamente, en que termine su helado. Después de probar el padre mismo el helado, se da cuenta de que está en mal estado y, en un altercado, termina matando al heladero. César sufre un envenenamiento con cianuro y pasa su tiempo en el hospital, donde sufre a menudo de delirios. Una vez afuera del hospital, se entera de que su padre ha sido condenado a ocho años de prisión. Se une a la escuela, tres meses más tarde, y se encuentra desconectado de su clase, que ya ha aprendido a leer, por lo que se introduce en su propio mundo de fantasía e imaginación. Sus únicos amigos son su madre y un niño llamado Arturo Carrera. En el final, es secuestrado por la esposa del heladero asesinado por su padre. La esposa, en un acto de venganza, lanza a César en un tambor de helado de frutilla, lo que parece haberse convertido en el mayor terror del joven. La historia, como la cuenta el joven César, captura el infantil sentido del asombro y de la ingenuidad y borra las categorías de lo que se imagina y lo que es real.








