Autor: Joann SfarLa narración espontánea de Joann Sfar recrea la vida rusa del pintor vanguardista Chagall en esta original novela gráfica. Las preocupaciones del autor, la religión y la filosofía, la pintura, el judaísmo, el amor, la guerra y la vida, se desbordan en este álbum plagado de diálogos, de situaciones y personajes ingeniosos.
Planteada en inicio como una aventura tradicional —el propio título ya está remitiendo a los álbumes de Asterix oTintin—, la historia presenta a Chagall en la Rusia posrevolucionaria y antisemita, enamorado de la hija de un lechero que le impide casarse con ella porque no tiene un buen oficio. A partir de ahí, la historia fluye con la habitual habilidad de Sfar y un delirio directamente tomado de las vanguardias. Hay mucho de onírico y de fantástico en este cómic: unos sanguinarios soldados convertidos en una troupe teatral, un personaje cuya apariencia cambia según lo dibuja Chagall, un Jesucristo de color verde, putas haciendo de ángeles, y sobre todo el final, que omito para no fastidiárselo a nadie. El desenfado humor de Sfar está aquí sazonado con humoradas típicamente vanguardistas, juegos de palabras, frases inconexas puestas en boca de personajillos que pululan por algunas viñetas —pocas: mide muy bien Sfar esto— y que recuerdan, nada sorprendentemente, a Krazy Kat. Como es frecuente, por ahí aparecerán también personajes de otros de sus cómics, como un gato sospechosamente parecido al de El gato del rabino y sobre todo Vincenzo, el violinista que ya aparecía en la mencionada Klezmer. Ahí están también sus geniales diálogos, las imágenes poderosas y atrayentes —muchas relacionadas con las mujeres: qué bien las dibuja Sfar—, las secuencias que con fingida banalidad encierran grandes verdades.








